2 de abril de 2021



INTEGRANTES  DE SEGURIDAD PUERTAS ANTIGUAS. 


      Como en la primera parte les hablé de los quicios, en esta parte como he prometido, me centraré en los herrajes de la época, muy pocos por cierto ya que la gran mayoría eran de madera y el poco hierro que había lo solían utilizar las casas de los llamados " Pudientes" o de los ricos.

En lo que se refiere a los cierres de las puertas, podían ser de varios modelos según el poder adquisitivo de los dueños de la vivienda, pero los más arraigados eran dos anillos de hierro, con un candado, o cerraduras de hierro, pero estas vinieron después, así como los candados, y otros herrajes de seguridad o de adornos. 

El más arraigado de la época era muy simple pero su efectividad era encomiable, era imposible quitar el fechillo de cierre que se colocaba en el dintel, arriba del todo y que su misión era la de "afechar" una puerta o ambas, según la necesidad de dejar una hoja abierta o no, tengamos en cuenta que hablamos de puertas de doble hoja, que en la mayoría de los casos se daba en casi todas las viviendas, por muy pequeñas que fuesen.

Eran puertas anchas y altas, en palacios y casas señoriales en cambio en las casas de clases media baja, era más pequeñas, pero si anchas, con aperturas hacia dentro al ser las paredes anchas también las puertas no molestaban, porque ocupaban la pared y estas no eran rectas en su parte de  horizonte eran en forma de cuña, más anchas en las salidas que las entradas. Esta pieza normalmente de madera, era un seguro a todo riesgo.



Después, hablando de casas señoriales y de Iglesias o palacios,  se encontraban otros elementos de anclaje y seguridad y era una simple viga de madera, que cruzaba de manera horizontal, la mitad de la puerta, la cual se anclaba en la pared lo más cercana a la puerta cerrada posible, en la cual le hacían un hoyo o hueco para insertar la viga y al otro lado otro hueco  del mismo tipo pero con un rebaje orientado hacia la parte interior, para poder desplazar la viga y hacerla caer en ese hueco, en forma de "r" al que llamaban recibidor, porque en definitiva recibía a la viga para su anclaje de la viga, normalmente iban colocados a mitad exacta de la puerta, a veces encontramos dos huecos y dos recibidores en puertas muy grandes como en esta imagen, de la puerta del Convento de San Francisco, en La Villa de Teguise.


      Es cuando a partir de aquí aparecen los elementos de hierro de forja, que van sustituyendo  a los anteriores sistemas, más pesados, más difíciles de instalar y el tiempo que se requería para los cierres de las puertas, por lo que el trabajo de las forjas, se metieron de lleno en la comodidad, para su instalación, como lo económico que salían y sobre todo la facilidad de cierres más rápidos menos pesado y con muchísimos  menos trabajos de elaboración, por lo que aparecieron nuevos elementos, nuevas técnicas y por la evidencia de la modernidad.


      Cuando aparece el hierro, y se fabrican los aldabones, y ganchos de seguridad, hablando sólo de puertas, que prestaban un servicio, de seguridad absoluta, a parte del fechillo de la parte alta, dintel, estaba este aldabón, que hacía imposible la apertura ya que en las puertas de grandes dimensiones no habían, fechillos bajos, o sea en el suelo, solo un tope de puerta que hablaré más adelante para así evitar entre el fechillo los aldabones y el tope inferior que la puerta de "empenara" o se doblara.


Estos aldabones sustituían a las bigas cruzadas, en puerta de mediana altura como las casa señoriales y clases medias, para evitar el poner la viga de madera,  trabajo costoso, pesado e incómodo.

      Estos aldabones hacían la misma función que las vigas cruzadas, iban igual a una altura media de la puerta cogidas a la pared con un anclaje de hierro, en forma de anilla e insertada en otra anilla que iba en la puerta, pero seguían manteniendo el fechillo, del dintel como segunda medida, no solo contra aperturas inesperadas, hacían también la función de hacer un cierre perfecto, así el viento no tambaleaba las puertas, tenga en cuenta que estas puertas tenían sólo un punto de apoyo, "el Quicio "y se aguantaban con el bastidor en el dintel superior de la puerta, si le añadían este elemento de los aldabones el cierre era perfecto, si ven en la fotografía el aldabón en este caso esta doblado un poco, no es porque este así porque si, es porque se doblaba para adecuarlo al hueco exacto, yo lo he comprobado, he abierto esa puerta, pesada como ella misma y luego la he cerrado y le he puesto ese aldabón, la puerta queda en perfecto cierre, no hay manera de abrirla ni que tambalee por fuerza del viento, el cierre es perfecto. Una puerta de estas características con estos dos aldabones, uno por hoja, bien cerrados, la puerta es imposible  abrirla e incluso no desaparecía el fechillo del dintel, otro elemento de seguridad o de estanco de la puerta en sí.

      Todo esto, es para cerrar estando dentro de la casa, fuera es imposible poner estos elementos, por lo que se introdujo, las cerraduras, candados y otros elementos de la forja para seguridad, tanto dentro o fuera de la casa, tema del cual le hablaré en una tercera parte, para no hacer muy pesado este tema.

      Así que les emplazo, a la siguiente y creo última parte, de este tema que visto lo visto creí que era muy sencillo y muy simple, todo lo contrario, me dejo cosas atrás ara no hacer una novela de este tema, al cual tengo que buscar por donde sea, fotografías para poder ilustrar un poco más este tema para así ustedes vean de lo que hablo, y algunos/as, se darán cuenta de que estos elementos los hemos visto, pero ni acordarnos de ellos, pasan al olvido debido a las nuevas tecnologías, es evidente.




     











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